La mirada de Cristina, aporta toda la sensibilidad que tan solo, una mujer, puede aportar en un día tan especial. La experiencia de su propia boda, le lleva a ser, una compañera cómplice de la novia, que además de fotografiar, podrá dar un apoyo inestimable, para resolver aquellas pequeñas situaciones que se escapan a la previsión: ¿dónde dejo el ramo? ¿Cómo se debe colocar el velo?...

Esta doble mirada entrecruzada entre nosotros, hace que vuestro reportaje, sea más completo y único, y que se construya de forma simultánea entre dos enfoques. Nuestra mirada es personal, incluso antes que fotográfica.

La boda se trata, de esta manera, como un reportaje, donde los novios disfrutarán de ese día tan especial, mientras nosotros trabajamos en un segundo plano donde no interfiera la captación de las imágenes con el transcurso de los hechos.

Nos mueve que toda la belleza de esos momentos vividos, quede atrapada para siempre y que la podáis disfrutar para revivir el día más importante de vuestras vidas.